El antimilitarismo abstracto aparece como un eslabón fundamental de la cadena de ideas propagadas por los diversos mecanismos de coloniaje invisibles para robustecer el dominio de los países dependientes y su postración económica, enmarcado en la matriz iluminista que rechaza cualquier otra función de las Fuerzas Armadas que no sea su ubicación como brazo armado de la clase dominante. Basta recorrer la historia de Nuestra América en general y de la Argentina en particular para dar rápidamente por tierra esta idea, ya que si bien tuvimos militares verdugos de su pueblo y aliados a las potencias imperialistas, también tuvimos patriotas que levantaron las banderas del nacionalismo popular y de la necesidad de la industrialización como jalón de la independencia económica y la soberanía nacional, como asimismo en el avance del establecimiento de los puntales donde asentar la defensa de la Patria en forma profunda.

Así, por ejemplo, las Fuerzas Armadas cumplen un papel fundamental en el peronismo, tanto en su concepción y nacimiento, como en su desarrollo. Asimismo, en los cuarteles se cuentan por miles los que adhieren al peronismo. Tuvimos –no resulta casual entonces– gran cantidad de militares leales que no dudaron en integrarse a la resistencia peronista. Uno de estos casos es el que nos interesa reseñar aquí. Se trata de un militar que se comprometió con la causa nacional y con la lucha de nuestro pueblo: Marino Vuelta. Nacido en 1924 en la ciudad de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, en una familia numerosa: fueron ocho hermanos, dos de los cuales fallecieron tempranamente. Se casó en 1957. Fue padre de dos hijos, uno nacido en el 58 y otro en el 60. Falleció el 15 de agosto de 2011 en la Ciudad de Buenos Aires.

Marino Vuelta, con poco más de 20 años, fue testigo del 17 de octubre de 1945, al que considerarlo certeramente como un hecho revolucionario único en la historia del mundo. Impactado por ese “subsuelo de la patria sublevado”, apoyó tempranamente al peronismo, e ingresó en esos años al Ejército. Su carrera militar lo llevó a ser sargento primero y luego suboficial. Allí aprendió el oficio de talabartería. Amante del deporte, también se desempeñó en la Liga de Básquet de Mar del Plata. Luego del derrocamiento del peronismo apareció en la trinchera de la Resistencia Peronista. Militante activo, fue fundador del núcleo del Movimiento Peronista de Base en Mar del Plata. Compartió militancia, entre otros, con Pedro Álvarez, el “Vasco” Altuna, René Isúz y Jorge Rulli. Fue amigo íntimo de Norberto Centeno, abogado defensor de los derechos de los trabajadores y detenido-desaparecido en la “noche de las corbatas”, durante última dictadura, en 1977. Vuelta también contribuyó en el armado del peronismo de base en La Plata, Rosario y Buenos Aires.

Por esta militancia, en los años del Plan CONINTES –durante el gobierno de Arturo Frondizi– fue detenido en la segunda quincena de marzo de 1960, bajo el cargo de “actividades subversivas”. Pasó tres años, tres meses y 28 días preso, recorriendo numerosas unidades penitenciarias en las que fue sometido a torturas: entre ellas están las bases navales de Mar del Plata, Magdalena y Ushuaia. Fue dado de baja del Ejército. Una vez liberado redobló el esfuerzo militante, a pesar de las amenazas que recibió. Preocupado porque el peronismo perdurara a través del tiempo, dedicó importante parte de sus esfuerzos –además de la organización de los núcleos de la resistencia por la vuelta de Perón– a la formación de militantes, ya que consideraba que la formación de un cuadro vale más que 20 diputados.

En los tempranos 70 recibió carta desde España de Juan Perón en relación a la organización de la Resistencia. Dio charlas y conferencias en locales políticos, universidades, etcétera. Trabó relación con varias de las organizaciones del peronismo revolucionario. Integró la Comisión por la Repatriación de los restos de Eva Perón en Mar del Plata. Participó en las manifestaciones cuando Perón regresó a la Argentina, y en los festejos populares por la asunción de Cámpora, y luego de Perón. Durante la Gobernación de Oscar Bidegain organizó una cooperativa en Sierra de los Padres, donde se trabajaba la tierra y se repartían luego los alimentos, que fue desactivada durante la Gobernación de Victorio Calabró.

En octubre de 1974 lo quisieron secuestrar, pero se salvó huyendo con su mujer y sus hijos por el patio trasero de la casa. Por las persecuciones, a partir de esa fecha, y más aún con el golpe de Estado del 76, se muda reiteradamente a la Ciudad de Buenos Aires, Laferrere, Carlos Paz, Villa Berna y Calamuchita. En 1979 lo fueron a buscar las patotas militares a la casa de su suegra, donde no se encontraba. En esos años trabajó como corredor para poder sobrevivir.

Con el regreso a la democracia participó de las convocatorias contra los levantamientos militares. En los años 90 se desencantó rápidamente del menemismo ante la entrega de la Nación, y a partir de 2003 expresó un “apoyo crítico” a las gestiones kirchneristas y al proceso de cambio en Latinoamérica.

Peronista revolucionario, luchador incasable por la liberación nacional, antiimperialista y latinoamericanista, le envió una carta al comandante Hugo Chávez con motivo de la Cumbre de los Pueblos contra el ALCA en noviembre de 2005, en Mar del Plata. Marino expresó allí su pensamiento: “USA tendrá que aceptar y asumir que es un país despótico, confuso en medios y fines, sin autocrítica y revisiones. (…) Las naciones del Sur no precisan presiones ni monitores directos e indirectos desde el FMI, BM, ONU, OEA. (…) La presencia de Bush en la cumbre de Mar del Plata es una provocación política de corte imperial ante el rechazo de los pueblos que ven e intuyen imposiciones para el sometimiento político, económico. (…) Los del sur del Río Grande precisamos una nueva categoría de dirigentes. En doscientos años sólo tuvimos a Perón, Arbenz, Castro, Chávez y unos pocos más, todos estos cuestionados por USA. Invocando la democracia y sus virtudes, tendrá que revisar su éxito democrático, porque tiene cuarenta millones de ciudadanos bajo la línea de pobreza y setenta millones patinando sobre la misma línea, normalmente se saben caer de ésta. Son muchos, ¿no?”.

 

Referencias

Carta de Marino Vuelta a Hugo Chávez. Mar del Plata, 3-11-2005.

Entrevista a Alberto Aníbal Vuelta.

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